
La misma situación, otra vez
el mismo papel.
El actor dice ser aprendiz
ella, la diva, estrella audaz
recorren la letra, memoria eficaz.
Juntos comienzan a rodar,
escena tras escena
un drama vulgar.
Luces encendidas gritan acción.
Del amor al odio, marionetas patéticas
presentan el show gélido de emoción.
Sus caras pintadas, sonrisa y lágrima dibujada
reconfortante festín para esa aclamada
multitud expectante del berreta desenlace.
Aplaudan a aquél deseoso de triunfar
y a aquella carente de glamour!
Personalidades disfrazadas,
emergidas de un vacío de identidad
encuentran lo que no son ni llegarán a ser.
Conformistas por imposición y conveniente fin
reciben el legado del "fracasado" y la "infelíz".
Es la historia cotidiana, de la noche a la mañana
por actores inventados de una realidad diaria
colmada de un palabrerío sin sentido.
Dos orgullos en confrontación
una puerta que se cierra dando fin a la función.
No es por "nada" pero esta obra se levanta...